Un pueblo tan viejo como el diluvio

Martiriano López Condori toma aire. Su vista se pierde en el horizonte lleno de casas cónicas de barro y paja. Sus 72 años le convierten en uno de los referentes de las leyendas de su etnia. “Somos nación originaria de urus chipayas”. Se rasca la cabeza como si intentara mover sus neuronas para recordar algo. Luego de unos 20 segundos retoma su porte. “Mi abuelo me contaba que somos más antes que la creación de la Luna. Más antes que el diluvio manejábamos nuestras balsas y por eso pudimos sobrevivir. Vinimos con el rayo solar, que cuando salió por el horizonte quemó a todos, menos a nosotros que teníamos nuestras chozas de ch’ampa. Somos los más antiguos del Altiplano en Sudamérica y luchamos contra los españoles para mantener nuestras costumbres y vestimenta, hasta ahora”. Se queda mudo y su rostro entristece. “Antes éramos una nación con mucho territorio y ahora casi no tenemos nada”.

Sin fecha en el calendario

De acuerdo con el antropólogo Ulpian López García, no hay datos precisos sobre la antigüedad de los urus, empero, se maneja que son muy antiguos, más que los aymaras y quechuas, por su dedicación original a la caza y pesca y porque guardan las características de pueblos nómadas. “Se trataría de uno de los primeros grupos que habitaba no sólo la zona Andina, sino el continente. Vale hacer notar que al realizar una excavación arqueológica, lo primero que se halla son restos de culturas cerámicas, y más al fondo puntas de flecha de etnias cazadoras y pescadoras. Por eso la nación uru puede ser una de las más antiguas”.

La antropóloga y técnico de la Unidad Nacional de Antropología del Viceministerio de Desarrollo de Culturas, Sonia Mollo Chambilla, establece que se han identificado asentamientos de esta población en Oruro, en los márgenes de los lagos Uru Uru y Poopó que contienen a los urus muratos, en los que sobresalen los poblados de Llapallapani, Puñaca, Tinta María y Villañique; y en la provincia Sabaya, donde el municipio Chipaya alberga a los urus chipayas, que tienen cuatro ayllus: Aranzaya, Manasaya, Vistrullani y Ayparavi o Unión Barras. En La Paz se sitúan los urus iruito, en la provincia Ingavi, cantón Jesús de Machaca, en las orillas del río Desaguadero. Y surqueando el lago con sus islas flotantes de totora se hallan los urus chulluñis, los que son uno de los atractivos turísticos en la provincia de Puno, Perú.

Mollo sostiene que la denominación de “uru” proviene de la palabra aymara “uru” que significa “día”, y para López esto implica una imposición aymara. “El termino uru… designa a los indios que no pertenecen a la comunidad y, por extinción, a aquéllos que viven al margen de la sociedad o que incluso quedan insumisos, como es el caso de los urus refugiados en los lagos. Otro ejemplo es el de la ciudad recientemente fundada de Oruro, cuyo nombre procede de una duplicación de ‘huru’ (que significa la presencia de numerosos urus) y que se encuentra asociado en Bertonio, quizá de manera involuntaria pero sugestiva, a la cercanía con los muertos (chullpas)” (Wachtel: 2001). También se hacen llamar los “cot suni”, “hombres de la laguna o gente de agua”.

Sin poblado identificado

Su número de habitantes actual es una incógnita. Hay varios guarismos. Mollo recupera los números del censo de 2001 realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el que figuran 1.795 urus en territorio boliviano. Sin embargo, el libro Gama étnica y lingüística de la población boliviana de Ramiro Molina y Xavier Albó establece con base en el mismo censo la vigencia de 2.134 urus, 308 en el área urbana y 1.826 en el campo. Más aún, en el censo hecho en 2004 por la Confederación Nacional de Nacionalidades Indígenas y Originarias de Bolivia alcanzan a 2.480. Otro dato de 2006 del INE señala que hay sólo 1.210 originarios de esta etnia, la mayoría en suelo orureño, 1.053.

Su idioma, según estudios revisados por Mollo, puede ser el puquina; aunque los urus, generalmente, son poliglotas, pues también hablan el quechua, aymara y español. “Los chipayas —dice López— han conservado la lengua uru, la llaman puquina, pero es una variable”. Para el antropólogo Manuel Rojas Boyán, la lengua originaria se llama uchuntaqu o uchumataqu. Incluso este experto ha determinado que los chipayas son tetralingües: hablan aymara, quechua, castellano y uchumataqu; los muratos, trilingües (aymara, quechua y castellano); los iruitos, igual (aymara, uchumataqu y castellano), y los chulluñis, bilingües: aymara y español.

Hay muchas interrogantes sobre este pueblo. Pero el jiliri ilpiri de los muratos de Llapallapani, Basilio Álvarez Choque, afirma tener el secreto de la edad de los urus. “Más de cinco mil años hemos vivido. Al comienzo éramos sólo siete familias y ahora somos 94. Somos los guardianes del agua desde tiempos ancestrales y ahora cuidamos el Poopó. Hemos mantenido los usos y costumbres de nuestros tatarabuelos. Antes, nuestros abuelos vivían en medio del lago y se transformaban en animales, hasta que llegaron los españoles y nos conquistaron con los aymaras, pero siempre hemos sido rebeldes”.

Fuente: Periódico La Prensa, 27-01-2008