Intraculturalización de la educación

Algo que debe quedar claro, de una vez, es que ninguna currícula será intra-intercultural sólo porque se encuentre atiborrada de contenidos provenientes de la diversidad cultural. La intra-interculturalidad no puede restringirse sólo a los contenidos disciplinares, saberes o prácticas de la diversidad cultural. Ello es apenas uno de los aspectos de todo lo que significa la intra-interculturalidad, desde un punto de vista descolonizador.

La pregunta que cabe responder para elucidar esta afirmación es la siguiente: ¿Por qué un currículum repleto de contenidos indígenas no es intra-intercultural? Una de las particularidades que hizo que la pedagogía fuera bancaria es la obsesiva subordinación de los educandos a los contenidos planificados para su aprendizaje. Cualquier perspectiva que tiende a reducir la educación a la recepción de contenidos propios o ajenos, tiende también a ser explícitamente bancaria. Por siglos, la educación fue negativamente bancaria para las culturas originarias del Abya Yala, específicamente de Bolivia. Negativamente bancaria porque los contenidos a los que todos estaban subordinados provenían del mundo occidental-moderno. Una educación positivamente bancaria hubiera sido todo lo contrario: la enseñanza-aprendizaje de contenidos culturalmente “propios”. Ambas pedagogías tienen consecuencias pedagógicas específicamente diferentes: la pedagogía negativamente bancaria para las culturas indígena-originarias terminaba produciendo conductas éticas liberales, es decir, occidentales. En palabras de J. J.

Bautista, un boliviano que “vive en una permanente auto-contradicción consigo mismo desde 1825, porque pretende ser lo que no es, pretende conocer otras culturas e historias que no son propias, pero que intenta conocer como si fueran suyas, pretende ser culto en el conocimiento, la historia y la cultura del dominador, a costa de la negación, el desprecio y el olvido de nuestra propia historia, cultura y conocimiento ancestral”. En cambio, la pedagogía positivamente bancaria producía conductas éticamente comunitarias.

Llenar cualquier currícula con contenidos indígenas no tiene relevancia si la pedagogía y didáctica que se usan para enseñar sigue educando niños y niñas para no ser ni avas guaraníes, ni runas quechuas, ni jaqis aymaras. Por esto, reducir la intra-interculturalidad a la organización de contenidos provenientes de nuestra diversidad cultural es insuficiente. Ninguna cultura originaria estaría de acuerdo con que sus hijos sean educados para ser todo menos yurakares, chiquitanos, movimas, mojeños o yaminawas. Ser humano es pertenecer a una tradición cultural “propia” que no renuncia a dialogar con las otras. La intra-interculturalidad posee para y desde las culturas indígenas. El imperativo de la educación intra-intercultural es educar para que nuestros niños y niñas sean quechuas, aymaras, urus, cavineños o weenhayek, sin estar desvinculados de los conocimientos positivos del resto del mundo.

Víctor Hugo Quintanilla Coro

Fuente: La Razon