“IRANDE” – Para comprender el principio y el fin de la Nación Guaraní

La obra de mi hermano mayor Elio Ortiz García o “Kapiiatä” en guaraní (hierba o pasto duro y resistente) IRANDE: Ara Tenondegua Jaikue Kuñatai Oiko Vae fue la ganadora de la “III versión del Premio de Narrativa en Idioma Originario ‘Guamán Poma de Ayala’ en idioma guaraní”, concurso lanzado por el Ministerio de Cultura y Santillana. Y, sin duda, justa ganadora. Puesto que, en este trabajo, nuestro coterráneo, nos narra de una forma prolífica y muy pulcra sobre el principio y el fin de la Nación Guaraní.

Soy un afortunado por haber tenido el honor de editar la obra, en su versión guaraní ¡por supuesto! Y, en virtud de eso, me permitiré o, al menos, intentaré comentarles algunos elementos que me parecen centrales. Ahí va:

  • La historia que se narra es sobre la vida de una muchacha que tiene por nombre “Irande”. El nombre viene, o tiene su origen, del pez “Irandetà” (Rhamdia microps). Este pez suele andar siempre de último, o mejor dicho, es el último en pasar y anuncia que el tiempo de pesca se acabó, señal que los pescadores acatan sin cuestionamiento. Elio nos dice al respecto: “El nombre de ‘Irande’ viene de la siguiente frase*: como Irande iré mucho más después (…). Es por esta razón que la muchacha Irande es como la Irandetá, camina de último para anunciar que se acerca el fin de los tiempos, que están envejeciendo y que la vida está llegando a su final; de igual forma, por sus anuncios la comunidad estará al tanto de que se acercan nuevos tiempos…”. Como se puede apreciar, la escritura de Elio conjuga la poética de la lengua guaraní con la mitología sobre el origen de los tiempos. Y, por esta razón, él concluye diciendo que Irande fue “La muchacha que anduvo detrás del tiempo primigenio”. Aquí radica el argumento del título de la obra, lo que traducida al castellano sería: Irande: La muchacha que anduvo detrás del tiempo primigenio.
  • En la obra también se resalta el rol de su abuela Nanui en su crianza y en la educación en los principios y valores de la cultura guaraní, pero sobre todo en la destreza para leer las señales cósmicas. Asimismo, hay dos personajes más en la historia, aparece la figura de Apiaguaki, el muchacho con quien Irande debía casarse; y, la del anciano Yupaire, un connotado chamán, quien crió y educó al muchacho en los conocimientos chamánicos. A Irande y Apiaguaki los unen varias situaciones, una de ellas es que ambos crecieron sin padres porque terminaron muertos en mano de los karai reta. A la postre, al margen de estos cuatro personajes, hay otros más con lo que se completa la narrativa, empero serán ustedes los que los descubran. ¡Dónde se ha visto que todo se dice de una sola vez!
  • En la medida que iba leyendo el texto de Elio, ¡caray!, sensaciones de todo tipo iba sintiendo: desde arrancarme suspiros hasta sentir escalofríos. Mucha risa hasta derramar algunas lágrimas, como nos solía pasar cuando charlábamos en nuestras caminatas. De igual forma, viajar en el imaginario hasta el tiempo primigenio y desde allí emprender viaje hasta el final de los tiempos, te provoca muchos sentimientos: coraje e impotencia por las situaciones de abusos que tuvieron que pasar nuestros abuelos y abuelas en mano de los karai reta, también mucha alegría y esperanza por la fortaleza que aún goza nuestro modo de ser (ñande reko). No quepa la menor duda de que Elio es un auténtico poseedor del don de la palabra (Ñee Iya), las palabras de por sí se sienten dulces y agradables al oído, son como una especie de terapia al corazón. Así describe Elio la salida de Irande al momento de cumplir con su resguardo (ritual que implica el paso de la adolescencia a la vida de adulto): “¡He ahí! Ante los ojos anonadados de la comunidad, cual si fuera los primeros rayos del sol, Irande sale a paso lento de la habitación donde cumplió el ritual del resguardo. ¡Extremadamente bella! Lucía un atuendo de color rojo púrpura y la cinta de su cabeza de color verde fosforescente que daba la sensación de que hipnotizaba a cualquier persona que la mirara, la chaquira de su pecho brillaba como el relámpago y su rostro radiante que parecía el mismo sol; sus cachetes y sus labios lucían rojos como fruto de la ñakaraguairä [especie de cactus cuyo fruto en su interior es de color carmesí], al mirarla ¡se sentía la dulzura y el aroma a pureza! ¿Será que existe en algún lugar del mundo una muchacha tan hermosa como ésta?, se preguntaban unos a otros mientras divisaban a la doncella”.
  • Esta obra es como un manantial de agua cristalina, donde el que se mire ve lo que tenga que ver. Aquí encontraremos pistas de algunas respuestas a muchas preguntas que uno lleva en el corazón. Interrogantes recurrentes como: ¿De dónde venimos o cuál es el origen de nuestra nación y cuándo será su final? ¿Por qué morimos y dónde vamos cuando esto ocurre? ¿Cómo es nuestro mundo, qué forma tiene? ¿Por qué tenemos un nombre y qué misión tenemos en esta vida? ¿Qué va a pasar con nuestro territorio y nuestra nación, o será que nuevamente tendremos que pasar lo que pasaron nuestros abuelos y abuelas en Kuruyuki? A todas estas interrogantes encontraremos respuestas, siempre y cuando leamos con el corazón abierto, solo así seremos capaces de leer los mensajes que encierran los mitos y daremos testimonio de vida sobre nuestro ñande reko. Si acaso se actúa en sentido contrario, Elio nos advierte: “En la posteridad serán los karai reta quienes cuenten la historia del pueblo guaraní”. En esa línea, Elio, cierra su obra con este mensaje: “Por los errores de los dioses nos extinguiremos, para estar condenados a vivir con el dolor y el sufrimiento en las tinieblas, hasta que nuevamente llegue la sabiduría y nos ilumine, para volver a vivir, para volver a crecer hasta la plenitud y para que luego nuevamente volvamos a perecer por sus errores. ¡Por eso, cuando la oscuridad llegue sepan escuchar y sentir el universo, vean con los oídos e interpreten al tiempo! ¡Cuando el tiempo llegue, escuchen, sientan la Palabra! ¿El tiempo se aproxima? ¿La oscuridad se aproxima? No se sabe”.

Este pequeño esbozo puedo ofrecerles. Y, quisiera cerrar esta pequeña reseña, con dos apuntes más que a continuación les presento:

  • Es muy probable que el tiempo esté llegando, porque la Arakuaa (sabiduría fundada en la razón) y la Ñee (la palabra fundada en el sentimiento) están comenzando a dialogar, esperemos que dure mucho tiempo esto. Cuando veo y siento nuestro ñande reko (modo de ser) es como la lluvia que comienza de gota a gota hasta que llueve. Desde la fundación de nuestra Asamblea del Pueblo Guaraní, en 1987, fuimos fortaleciéndola. Ahora, tenemos en nuestras manos esta obra que nos deja Elio, donde encontraremos temas como: la importancia del resguardo; la importancia de entender por qué cada cosa tiene un espíritu tutelar; la razón o el motivo, desde lo guaraní, sobre lo acontecido en Kuruyuki en 1892 entre guaraní y karai; mitos que nos orientan de acerca de cómo debemos actuar como guaraní en cada contexto… Por estas y otras razones, los expertos en la lengua guaraní que estuvieron como jurados eligieron este trabajo, como ellos dicen: “La narración recoge aspectos culturales del pasado, del presente y del futuro…”. Ahora, la pregunta y, al mismo tiempo, la respuesta es de cada uno de nosotros, considerando que es la primera novela que se escribe en la nación guaraní de Bolivia o, si hay otra, disculparan mi ignorancia: ¿Se tendrá que traducir al castellano la obra? ¿O será que debe quedar como está, para que los karai que quieran leer aprendan nuestro idioma guaraní?
  • Kapiiatä – Elio, “mi hermano mayor de mentón alargado” como le solía decir por la confianza que nos teníamos, amaba con locura a nuestra cultura (ñande reko). Este amor apasionado lo ha llevado a trabajar sin tregua, escribiendo noche a noche sobre nuestro modo de ser para que los que vienen detrás conozcan, valoren, practiquen y defiendan lo que somos; de igual forma, para que nos conozcan los no guaraní y nos respeten por lo que somos, sabiendo que somos iguales a ellos, solo que diferentes. Cuando estaba escribiendo esta obra estaba muy contento, me solía decir: “Si acaso no sale escogida la obra, buscaremos a algún interesado que quiera imprimirla o, finalmente, nos endeudaremos para sacarla. Los hermanos guaraní tienen que conocer este trabajo. ¡Siento, una tremenda satisfacción de que lo estoy haciendo bien! Estoy inspirándome y poniendo los conocimientos de nuestros abuelos y abuelas que ya no están con nosotros…”. Elio se fue de este mundo para ir a vivir a la “Tierra Sin Mal”, donde moran nuestros ancestros, el 1 de agosto de 2014; dejándonos una importante cantidad de escritos donde se refleja el modo de ser guaraní, para que la nación guaraní encuentre pista y “camine por el camino correcto”, como él solía decir. Mi hermano mayor Zacarías, en el prólogo de la obra señala: “Recordamos a Elio con mucha tristeza, pero también con mucha alegría; pues, esta obra nos da aliento y nos contagia esa pasión por nuestra cultura y comenzar a escribir sobre ella, profundizar cada aspecto de nuestro modo de ser…”.

Nota: Esta obra se presentará el 21 de abril de 2015 en la ciudad de La Paz. De igual forma, se hará conocer el 30 de mayo en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en ocasión de la Feria del Libro. La obra estará muy pronto a la venta en librerías de Santillana.

* Sobre la frase, según el Diccionario etimológico y etnográfico de la lengua guaraní hablada en Bolivia (guaraní-español), “…se cuenta que una vez, cuando los peces estaban emigrando, uno de ellos le pregunta a Irandetá: -¿Usted también se va con nosotros, abuela?- a lo que ella contesta: -“Iraaaande tá taikue kuri yo iré muuuucho más después…” (Ortiz y Caurey, 2011).

 Por: Elías Caurey
Técnico CNC-CEPOs

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